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De restaurante a «txoco» naronés

LA VOZ DE GALICIA (04/06/2020)

En noviembre del 2019 se cumplieron tres años de la reapertura del antiguo restaurante Montesol, situado en el lugar de O Carballo, en la parroquia naronesa de Sedes, que, tras una inversión de unos 90.000 euros, pasó a denominarse A Grella dos Avós. Su carta y la amplitud de su comedor, con capacidad para 150 personas, lo habían convertido en un referente en la comarca de Ferrol, hasta el punto de que, según indica su titular, Eva Blanco, tenían clientes fijos a diario y los fines se semana alcanzaban el completo. Pero el estado de alarma decretado por la pandemia del covid-19 ha trastocado las buenas previsiones del negocio.

Durante el confinamiento, la dueña de A Grella dos Avós tuvo mucho tiempo para pensar en el futuro y, ante la indefinición de si los locales de restauración podrán remontar en esta crisis económica derivada de la pandemia, decidió darle un giro radical. «Todo está muy revuelto, primero decían una cosa y después otra, y se me ocurrió la idea de, en lugar de trabajarlo como restaurante, alquilar las instalaciones como un txoco vasco», manifestó a este periódico Eva Blanco, añadiendo que la diferencia está en que en el País Vasco los gestionan las sociedades gastronómicas y lo que ella pretende es abrirlo a particulares, a empresas de cátering y a organizadores de eventos. La característica de este tipo de negocios es que la preparación de la comida corre por cuenta de quien lo alquile, «algo que creo que puede salir bien, porque ahora hay muchos cocinillas», apuntó.

A Grella dos Avós pone a su disposición las cámaras frigoríficas, la cocina, el comedor, las parrillas, el horno de leña, los aseos, la zona de juegos para niños, que tiene mucha aceptación, y todo el menaje de cocina, además de tener a su disposición leña y carbón de encina para la brasa. «Ellos tienen que traer las bebidas y los alimentos que necesiten para preparar el menú que elijan, que podrán guardar en las cámaras, y después sacar la basura y dejar los platos sin restos de comida, porque de la posterior limpieza nos encargamos nosotros», indica Eva Blanco.

El restaurante se puede reservar para las comidas, con horario de diez de la mañana a seis de la tarde; para cenas, de 20 a 24 horas, aunque el cierre puede prolongarse en función de la licencia que tiene el local; o para todo el día, de diez de la mañana a doce de la noche. Los precios son de 250 euros por medio día y 400 si es por toda la jornada.Otra gran ventaja, según detalla la propietaria, es que solo se alquila a un grupo, por lo que no habrá personas ajenas al mismo utilizando las instalaciones, que se desinfectarán por completo para la entrada del siguiente. Eva Blanco destaca que su iniciativa es un referente en la comarca, porque solo hay otro negocio en Catabois que funciona de este modo, pero ya está alquilado por una sociedad gastronómica.