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El «Cuéntame» del sabor del mar

La Voz de Galicia (05/03/2016)

* El restaurante Muiño do Vento de Magalofes, en Fene, lleva cuarenta años con las mismas recetas

En gastronomía funcionan los recuerdos. Los sabores que una vez gustaron pueden volver a encandilar, aunque la moda discurra por otros derroteros. En este terreno reina el restaurante Muiño do Vento de Magalofes (en Fene), porque lleva nada menos que cuarenta años con las mismas recetas. Absténganse los adictos a los bocados de diseño, porque aquí manda la tradición (en todo, diseño del local incluido).

La especialidad de la casa son las almejas a la plancha y solo tienen un secreto: el proveedor de esta cocina es el mismo de los últimos treinta años y su misión es llevar a Fene las mejores, por eso alguna vez llegan de Vigo, aunque en Mesón do Vento les gustaría que fuesen siempre de Ferrol. Las almejas no decepcionan, junto con unas cigalas que salen de la lonja de A Coruña, son el reclamo de un espacio al que muchos veraneantes o retornados viajan de forma expresa para recordar sabores de sus años mozos. Los dos hermanos que llevan Muiño do Vento se declaran el Cuéntame del sabor del mar: «Somos clásicos al 100 %».

La otra especialidad de la carta es la parrillada de pescado: la ración mínima es para dos y alcanza para saciar a cuatro, porque lleva merluza, rape, salmón y hasta un lomo de lenguado (aunque la composición la marca la lonja). Todos presentados y preparados sin artificios. En plena efervescencia de pescados crudos, casi resulta exótico la propuesta de esta cocina familiar que se resiste a cambiar desde que abrió en el 1975. Otras opciones son el san martiño en salsa, el lenguado, la lubina a la espalda, el mero del Cantábrico en una salsa de aceite con ajos laminados o el bacalao al horno. En las carnes triunfan las chuletitas de cordero.

La bodega es la joya de la corona: más de medio millar de referencias en las que caben desde vinos africanos a italianos como el barolo, para paladares de lo más selectivo. Todas las referencias y todos los precios, hasta un pétrus de Burdeos (ronda los mil euros) o un pingus, que elabora en Ribera del Duero el afamado enólogo danés Peter Sisseck. Los gallegos están bien representados con una de las bodegas gallegas con más proyección internacional, Algueira de Ribeira Sacra, y cualquiera de los Torna dos Pasas del pionero del Ribeiro, Luis Anxo Rodríguez. Para el postre también hay los mejores vinos dulces: Pedro Ximénez, oportos y los húngaros tokay.

Si las almejas son carta de presentación de esta casa, en los postres reina un mousse de queso con una teja de almendra (también casera y de nuevo abundante) y del que José Juan y Carlos Varela presumen que gusta hasta los que no son devotos de los lácteos. En todos los dulces se encuentran sabores remotos, como en las golosas tartas de chocolate o en un queso del país con una gallega recién horneada y sobre la que cae un hilo de miel. Los secretos del recetario de Estrella Vázquez -la madre de los dos hermanos que llevan las riendas- se siguen al pie de la letra, aunque ella ya no cocina. Ojo a las vistas desde el exterior.